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Acueducto romano Puente Moros
Sección El municipio
 
ESTUDIO ETIMOLÓGICO DE LA VOZ «ALCANADRE»
La etimología de la palabra «Alcanadre» se ha prestado a diversas interpretaciones. Su voz toponímica es de origen árabe: Al-Cana-Dre, significa «los puentes», «arcos», etc., ruinas de un antiguo puente sobre el río Ebro, junto al pueblo.

La voz árabe «Al-cántara» significa «el puente», «Kantra» o «kántara» en singular y «knatar» o «kenatar» en plural, lo que totaliza la voz «Al-El-kenatar» = «los puentes».

Hay quien también opina que pudiera derivarse de la palabra «Alcaná» = Al-khanat, que etimológicamente significa «calle en que abundan las tiendas o lonjas». El sufijo «adre» posiblemente se deriva de la voz «adrar», que significa «distribuir las aguas para el riego», y de «adra», «turno o división del vecindario en un pueblo». Según estas desviaciones interpretativas, «Al-cana-dre» pudiera significar «lugar de mercado junto al río» o junto a las aguas del Ebro, que facilitaban el riego de las tierras ribereñas.

La interpretación mas razonable, como «lugar de puentes», debe asociarse no a los pequeños arcos que todavía se contemplan del acueducto, como restos del mismo, sino con los arcos no existentes, ya que en la antigüedad sostenían el puente que atravesaba el río Ebro, para dirigirse hasta Calahorra, puente y arcos que lo árabes, al remontar el río Ebro por su valle, encontraron completo. El acueducto es testigo de que en sus proximidades tuvo que haber villas con bastante mano de obra para colaborar en un trazado de tal envergadura, y, por tanto, Alcanadre debió existir antes del s. II d.J.C., que es cuando se construyó. Los restos encontrados en el Camino de las Ventas Viejas, y en dirección a Aradón, evidencian que existía la Villa en los primeros tiempos de la Era cristiana.

LOS ROMANOS EN EL VALLE DEL EBRO
Es natural que Alcanadre vascón, presenciara el paso de las embarcaciones romanas desde el mojón que la separa de Lodosa, hasta que se perdieran en el horizonte, muy cerca de Mendavia, Aradón y Arrúbal.

CAMINOS ROMANOS
El acueducto de Alcanadre, sirvió también de calzada secundaria, que unía a Irache con Arnedo, pues no muy lejos del primer lugar tomaba las aguas que conducía a Calahorra. En sitios próximos al término alcanadrés de «La laguna» y «Valseca», se han encontrado restos de esta calzada.

OTROS RESTOS ROMANOS EN ALCANADRE
En el término jurisdiccional de « La Laguna », se han encontrado materiales cerámicos y restos de cimientos, así como un capitel corintio y ara en arenisca, en la que se lee parcialmente Vale/ria (responde a uno de los nombres que en la antigüedad se le dio a la ciudad de Varea, capital de los berones), que pasó en 1970 al Museo Provincial.

LOS ÁRABES EN ALCANADRE
Se asentaron en los cinco primeros años que siguen al 714, por la facilidad de su vega, a la que proporcionaron sus conocimientos en el trazado de acequias y riegos simétricos, que hoy todavía se conservan en Alcanadre. Alcanadre no puede negar el paso de los árabes por su historia, puesto que cuenta con elementos en su iglesia de marcada traza árabe.

La preedición de su Guerra Santa, encendía los ánimos de conquista, y la España cristiana hizo frente, en los escenarios bélicos de La Rioja , Navarra y Aragón, a esta usurpación con acciones bélicas sonadas en los anales de la Historia , de las que no se libró Alcanadre, pues cuenta entre su toponimia menor con los «Campos de la Matanza Vieja » y de la «Matanza Nueva».

El hecho de que uno de los Campos de la Matanza se llame de la Matanza Vieja y el otro de la Matanza Nueva quiere decir que los combates y luchas por defender patrimonios y tierras no tuvieron lugar al mismo tiempo, sino en momentos diferentes. La Matanza Vieja pudiera proceder de las luchas acontecidas en el siglo VIII, y en el IX las de la Nueva , coincidiendo esta última con las batallas de Clavijo y Albelda. El Gurugú como atalaya de observación y la Cumbre hasta el castillo de Lodosa, lo mismo que los Altos de Matea y Valdarrete fueron puntas de lanza para atacar a las tropas que avanzarían por La Pasada y Corral del Rey.

De ahí que las laderas que miran al Sur en este escenario se sigan llamando Campos de Matanza, cuyas cabezas de moro ensangrentadas han pasado al escudo de la villa. El Callejón de la Matanza , saliendo de Alcanadre, da acceso a este teatro de operaciones, que salvaguardaba las esencias de la tradición celtíbera y vascona.

SIGLO X
Los 30 años primeros de este siglo fueron cruciales para la historia de La Rioja y fecundos en colaboraciones que prestó Alcanadre a los Reyes navarros para el afianzamiento cristiano en el Valle del Ebro.

SIGLO XI
En el año 1067, el Rey navarro Sancho, dona a los monjes de Irache el Soto, llamado vulgarmente Salto Rojo, junto a Aradón, cerca del Ebro, que en otras escrituras se cita como Salto de Gorría, y que hoy los alcanadreses llaman Sotofresno, para que hiciesen allí apriscos con destino a ganado, y el resto del terreno para que lo laborasen y sembrasen libremente, y asimismo el agua en completa libertad y uso.

SIGLO XII
A consecuencia de la donación que hizo a la Orden del Temple D. Rodrigo de Azagra el 5 de julio de 1155, confirmada por el Rey D. Sancho III de Castilla el 18 de septiembre del mismo año, de la Villa de Alcanadre, da comienzo la actuación de una Orden Militar que influirá en España por espacio de unos ciento ochenta años, es decir, casi dos siglos.

D. Rodrigo de Azagra había recibido la donación de nuestro pueblo en 1147, premiando el Rey Alfonso VII su valeroso comportamiento en la conquista de Baeza. Posteriormente, en 1152, el mismo Rey dona Aradón y Alcanadre a unas monjas de la Orden de San Benito. Quiere esto decir que entre 1152 y 1135 pasó de nuevo Alcanadre a depender de la Casa de Azagra. El hecho es que al producirse el asentamiento de los Caballeros Templarios, la historia de Alcanadre estuvo enormemente influida por una Orden religioso-militar de gran mordiente en el proceso de la Reconquista.

Este noble navarro de la merindad de Estella descendía del Condado de Lerín, de la Casa de los Azagra, y era hijo de Lope Garcés y hermano de Gonzalo de Azagra. Fue vasallo de los reyes navarros García Ramírez y Sancho el Sabio, ostentando el Señorío de Valtierra desde 1140, y el de la ciudad de Estella desde 1143. en 1147 secundó a García Ramírez y, sobre todo, al Emperador Alfonso VII, en la lucha contra los almorávides, participando de un modo heroico en la conquista de la ciudad andaluza de Baeza (Jaen), por lo que, allí mismo, a orillas del Guadalquivir, el monarca castellano le hizo la donación del pueblo de Alcanadre, en atención a sus excelentes servicios. La escritura lleva fecha de 18 de agosto de 1147.

LOS CABALLEROS TEMPLARIOS EN ALCANADRE Y ARADÓN
La primera encomienda fundada por los templarios tuvo lugar en Alcanadre, que fue la primera de las 24 que poco a poco surgieron en Castilla.

Los templarios en Alcanadre tuvieron algún tipo de jurisdicción en Carbonera, y en la regulación de los pastos, pesca y riegos en el término de La Laguna y terrenos comunales con Ausejo y Ocón. Estos caballeros de la Baylía de Alcanadre estuvieron atareados con la atención a su iglesia y ermita, a las rutas peregrinas, y a las necesidades bélicas en distintos frentes, como de ellos dejaron constancia en las Navas de Tolosa.

Tanto Alcanadre como Aradón tuvieron un alto valor geopolítico en la época que estamos tratando, por su proximidad al Ebro y porque eran bastiones de la defensa que requerían los castillos de Ausejo, Jubera, Ocón, Autol y Arnedo.

  • Relieve de la Virgen Sedente

En el exterior de la ermita de Santa María de Aradón figuró, hasta 1972, este relieve de la Virgen del más puro sabor románico, y que fue arrancado y trasladado a la parroquia de Alcanadre para su mejor conservación. En arenisca, es resto de un tímpano de la Epifanía de finales del siglo XII, que se hallaba colocado sobre la puerta de ingreso a la ermita.

Mide 1,20 metros , y no cabe duda que corresponde a la estancia de los caballeros Templarios en Aradón, que lo aprovecharon de la antigua iglesia románica, cuyos cimientos parecen perceptibles todavía al lado norte de la actual ermita, sobre el barranco.

La ermita fue el lugar de culto para los Templarios, que defendían desde el pueblo de Aradón, situado en la meseta mas elevada, el acceso de invasores por la ribera derecha del Ebro, cuya ocultación era mayor, dada la topografía del terreno.

Virgen Sedente de Alcanadre

Después de 1320 es comprensible que se fuera abandonando Aradón, lugar más seco que Alcanadre y con escasas posibilidades de huerta, al no disponer del Soto de Gorría.

Pocos años después de disuelta la Orden del Temple, que permaneció en Aradón y Alcanadre cerca de dos siglos, sus bienes integrados en el reino de Castilla fueron puestos en tercería. Dicha Comisión era concedida por los Reyes a los Señores Obispos.

Alfonso XI, dispone de Alcanadre para donarlo a D. Juan Alfonso de Haro, Señor de los Cameros, que acabó sus días ajusticiado y finalmente quemado vivo en Agoncillo por el mismo Rey, confiscando todos sus bienes y Señoríos, y anulando los privilegios de que había gozado.

Alcanadre y Aradón pudieron sentirse orgullosos de haber contado con la primera Encomienda Templaria que hubo en Castilla y de haber recibido la influencia e unos hombres que fueron la admiración del mundo conocido por aquel entonces: cultos, valientes, creativos y que bien puede decirse que contribuyeron a la salvación de la cultura occidental, en la vertiente religiosa y humana. Su papel en el trasiego de culturas y de formas de vida fue estelar, no siendo extraño que hoy mismo haya gran número de pensadores que sigan sus huellas para tratar de hacer renacer un sistema de vida que impusieron, potenciando la felicidad de los pueblos donde su influjo se dejó sentir.

El hecho es que una Orden religioso-militar, como la que permaneció en Alcanadre por espacio de casi dos siglos, y que alcanzó las cimas de mayor prestigio que ninguna Orden tuvo, desapareció en el telón de fondo de un drama, que ha sido considerado como el más ignominioso de la Historia y cuyo desenlace no han sabido explicar bien ni los más eruditos en temas medievales.

SIGLO XVI
Alcanadre, en el siglo XVI, estuvo empadronada con Nájera en 1255 habitantes. Era una de las villas exentas de la provincia de Soria, y perteneció a los Condes de Murillo, descendientes de los Arellano.

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